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Videojuegos





Si le das acceso libre a los videojuegos, tu hijo probablemente pensará que no está haciendo más que jugar, así que mejor no le expliques que está aprendiendo historia, geografía, literatura, arquitectura, mitología, música, arte, cultura, psicología, sociología, matemáticas y un larguísimo etcétera.

¿Es posible desarrollar el pensamiento matemático jugando a Tetris? ¿Adquirir habilidades sociales con los Sims? ¿Aprender historia, geografía y estrategias militares y diplomáticas con el Civilization? ¿Aumentar la velocidad en la toma de decisiones con al Flight Simulator? ¿Descubrir referencias bíblicas en Xenogears? ¿Fortalecer la concepción del espacio con Resident Evil? ¿Conseguir inspiración artística con Final Fantasy?

Sí, todo eso es posible.

Cuando Kat, la hija de Joyce, tenía 14 años se apuntó a clases de guitarra por primera vez en su vida. Su profesor quedó absolutamente impresionado y le preguntó cómo era posible que leyera las notas y las tocara sin mirar siquiera los trastes si nunca antes lo había hecho. Kat rió y contestó: “¡Tres años de jugar a videojuegos!”

Muchos de los que los critican nunca los han probado porque los consideran una actividad adictiva y una vil forma de corrupción de los jóvenes. Pero, en realidad, los videojuegos son el medio perfecto para propiciar el llamado “aprendizaje accidental”, especialmente los juegos online de multijugadores. Son sistemas dinámicos que enseñan a pensar de una forma entretenida. ¡Ni punto de comparación con los libros de texto y las fichas escolares!

El hijo de Kathy Ward corrigió sus problemas de dislexia mediante este tipo de juegos. Y Kandie descubrió que reportaban beneficios terapéuticos para su hijo autista, especialmente en la mejora del lenguaje, la lectura y las matemáticas, pero también en sus habilidades sociales. De hecho, una estudio de la Fundación MacArthur relaciona los videojuegos con un mayor grado de compromiso cívico y social de los adolescentes.

Si le das acceso libre a los videojuegos, es probable que tu hijo quiera jugar a todas horas. Al principio será así porque estará ante un nuevo reto, tendrá un objetivo que cumplir. Pero en un determinado momento, se dará cuenta de que ya no puede seguir avanzando solo y comenzará la búsqueda. Mirará el manual del juego, preguntará a sus amigos, buscará por internet, en webs, foros, etc. Puede que incluso tengas que prepararte para contestar a sus preguntas sobre álgebra, lenguajes de programación, etc. Querrá saber cosas acerca del tema del juego, del argumento, el contexto y los personajes. Después va a querer materiales y juegos nuevos y le pedirás que busque ofertas… ¡hemos vuelto a topar con las matemáticas y las habilidades sociales! Se dan muchos casos de adolescentes que se animan a aprender un nuevo idioma con el objetivo de acceder a más información sobre los juegos que tienen entre manos.

En su libro “Buenos juegos y buen aprendizaje”, el Dr. J.P. Gee expone 16 motivos por los que los videojuegos son positivos… pero seguro que podemos encontrar más de 16.

*Éste artículo fue inspirado por un post de Jena que podéis leer aquí:

http://www.yarnsoftheheart.com/2008/09/in-defense-of-gaming.html